Gestión de la efectividad del pronóstico y diagnóstico (2da parte)

June 17, 2015

 

En esta segunda entrega ampliamos brevemente sobre la evaluación del Nivel de Confianza en un proceso de Diagnóstico/Pronóstico

Encontramos en el estándar ISO 17359 un flujograma en el que posterior a la labor de diagnóstico nos plantea la pregunta: ¿Confianza en el Diagnóstico/Pronóstico?  Si la respuesta es sí, entonces la acción correctiva derivada del diagnóstico está justificada y debe proceder.  Por el contrario, si la respuesta es no, entonces el o los analistas deben revisar todo el proceso, buscando reforzar los criterios de verificación de las hipótesis mediante búsqueda de más datos que la confirmen o bien haciendo control cruzado con otros métodos o técnicas de inspección. 

Este proceso de evaluación de la confianza (¿confiabilidad de diagnóstico?) debería permitir reducir las posibilidades de coordinar tareas de mantenimiento innecesarias (falsa alarma). 

Es en otro estándar de la familia Condition Monitoring and Diagnostics of Machines, concretamente la norma ISO 13379, que encontramos criterios más detallados sobre cómo realizar esta evaluación.   Se presenta aquí una figura de Mérito llamada Confidence Level (Nivel de Confiaza).  Se trata básicamente de un promedio ponderado de calificaciones hechas sobre cada fuente de error o incertidumbre, presentes en el proceso de diagnóstico.

 

Tabla No. 1 Valoración del Nivel de Confianza para el proceso de Diagnóstico/Pronóstico

 

La tabla anterior está basada en un ejemplo propuesto en la norma ISO 13379.  Vemos que el nivel global de confianza es la suma de las ponderaciones de un número de influencias debidas a potenciales fuentes de error que podrían haber estado presentes en el proceso de diagnóstico.  Si se detectan (o al menos se perciben) debilidades en cada uno de los rubros enlistados en la tabla, lo lógico es que se castigue la calificación correspondiente.  La sumatoria sería proporcional al nivel de confianza.  Cabe mencionar que lo mostrado anteriormente es un ejemplo y no debe ser usado de manera indiscriminada.  Toca a los especialistas y particularmente al coordinador del programa (especialista Nivel 3/Cat 3) definir los rubros de fuentes de error y la ponderación porcentual de cada uno de ellos en el valor global del nivel de confianza.

La idea de implementar esta figura de mérito, radica en establecer un valor estándar, por debajo del cual, las intervenciones propuestas en principio no proceden, debido a su bajo nivel de confianza (digamos un 60%), en tanto los diagnósticos efectuados cuyo nivel de confianza estén por encima de ese umbral definido, tendrían luz verde para solicitarse como “tarea por condición” y entren en el flujo de programación de tareas de mantenimiento a ejecutarse en una parada, acorde con el nivel de criticidad definido para ese modo de fallo y para ese equipo.

Procedimentar esta figura de mérito, implica una alta dosis de compromiso y rigurosidad en los procedimientos de adquisición y análisis de los datos.  Sería lógico pensar que contar con este procedimiento de medición es una prerrogativa exclusiva de las organizaciones con mayor desarrollo en su gestión de mantenimiento de condiciones. Puede ser.  Sin embargo, no deja de ser interesante observar cuales son las estrategias propuestas por estándares internacionales para el control de la efectividad de los análisis y plantearse seriamente implementarlas en pro del mejoramiento de la gestión de la confiabilidad de nuestros activos.

 

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